Hablar de Información, es hablar de seres vivos en todas sus presentaciones; ya que son ellos quienes reciben y emiten todo tipo de información a través de sus órganos sensoriales, aunque cada uno de manera muy distinta. Pensemos un momento en los animales, pues algunos de ellos tienen más agudo su sentido del olfato, otros tienen visión más aguda y otros un radar natural para orientarse.
Nosotros como especie humana recurrimos a estos sentidos para enterarnos de las situaciones a nuestro alrededor y reaccionamos a ellas dependiendo a las modalidades del entorno. Este conjunto de percepciones y reacciones se denominan «flujos o intercambios de Información». Las percepciones sensoriales del humano en los últimos tiempos han acrecentado con la llegada de las tecnologías de la información (TI), las cuales llegaron como una extensión de los sentidos.
Para que la información tenga una producción de sentido debe existir:
A) El emisor: Es decir aquel individuo que tiene como propósito compartir una Información a través de un canal para lograr una comunicación con un objetivo.
B) El receptor: Este debe tener la capacidad de descifrar o interpretar el código de la información que se capta. Si no se tiene un código común entre el emisor y el receptor de la información, no existe una efectiva transmisión de datos. En otras palabras, cuando no se capta el mensaje, se dice: “no entendí nada”.
Una vez que la información es adquirida por el receptor este la interpreta y reacciona de una manera y está respuesta se encuentra dentro de cualquiera de estos tres rubros:
- Información que se acepta.
- información que se
rechaza. - Información ante la que se permanece indiferente.
Es importante tener presente que la comunicación se produce junto con el grado de decodificación o interpretación que otorga el perceptor a un determinado tipo de información. Ese grado de decodificación, interpretación o asimilación se produce exclusivamente en el receptor, sin importar la intencionalidad del emisor. De manera que una misma
información es asimilada en forma distinta por cada uno de los perceptores de los datos.
De acuerdo con Menou se entiende que la cultura de la información es la habilidad de los individuos o grupos para hacer el mejor uso posible de la información, este concepto se complementa con la idea que señala Jean Rostand “se denomina cultura a todo aquello que los seres humanos aprenden y viven como experiencia y han sentido a través del tiempo”.
La cultura de una persona se puede observar en su predisposición a actuar y a juzgar ciertos fenómenos, comportamientos o situaciones. Esta predisposición se va formando a través de toda la vida del ser humano, condicionada por la educación, la sociedad o el ambiente, pero según Steinwachs se adquiere en los primeros años de vida.